
(Trabajo publicado en “CUADERNOS DE DIFUSIÓN DEL TANGO”
Casi todas las disiciplinas artísticas y culturales, más quienes las practican, tienden a exaltar a un reducido y repetido núcleo de figuras, omitiendo a otras de iguales méritos que aquellas, con trayectorias paralelas. Lo expresado puede traducirse en comodidad o falta de conocimientos, que practican los “arribistas” que viven de una actividad, como la de difundir música, resultando más fácil no investigar y dedicar ese tiempo en captar mas avisadores.
Asi concluímos que éstos desconocen u omiten a sabiendas, la rica historia de nuestra música porteña y cubre con un manto de olvido e ingratitud a importantes valores, nominados como los “Ilustres Olvidados”. Citaré algunos casos: José Martínez, Cayetano Puglisi, Geroni Flores, Carlos Marcucci, etc.
De esa gris e ignota nónima, quiero rescatar la obra que realizó, para la mejor difusión del Tango y de sus principales protagonistas, a Don FRANCISCO DUCCA.Hombre sensible y permeable a las inquietudes de sus vecinos y amigos; participó activamante en instituciones deportivas, vecinales, fomentistas, folclóricas, liderando varias y fundados otras, que lo llevaron a trascender su ámbito zonal. Desempeñó la antigua secretaría de la Federación de Fútbol Argentino y como directivo del Club Progresista, de Piñeiro, presidió una delegación que viajó a Chile y Perú. Incursionó también en el periodismo local
Como vecino de Avellaneda, creí oportuno destacar - someramente- lo realizado por don FRANCISCO, que demostró un aspecto definitorio de su personalidad total. Nuestro tema es el Tango y aquí mostraré su trayectoria en “La música popular mas Bella del Mundo”.
Por vocación y admiración se vinculó con gente del espectáculo, desde muy joven y llegando 1940, creó una audición radial que tituló “Habla el Comercio, la Industria y la Banca de Avellaneda”, que se emitía por LS6 Radio del Pueblo, sita en la avenida Córdoba 1580 de Capital (Actual Bs. Aires, en el dial); todos los días de lunes a sábado de 8,30 a 11,30 hs., por algunos años se extendió hasta las 12.
DUCCA poseía el carné de Locutor profesional N° 14 y la música que irradiaba, era de su discoteca privada. La conducción la realizaba matizando su personal decir, con ocurrencias y chistes ocasionales, los mensajes publicitarios y musicales asistidos por locutores como Alberto Magdaleno (El Hombre del Clavel) - de destacada labor posterior en LR1 El Mundo - que se alternó con Germán Funes y Alcira Mussa.
Lo notable del programa aparecía a “prima faccie”, dirigido al medio local por su título y la publicidad, promocionando a firmas avellanedenses en su totalidad. Pero la repercusión demostraba que el alcance iba más allá de Avellaneda, como la Capital, el Gran Bs. Aires y localidades bonaerenses a las que llegaba la onda de LS6. Se puede afirmar que sobre diez receptores encendidos (algunos tipo capilla) siete lo sintonizaban, generando una circunstancia fortuita, que confirmaba las cifras expuestas y el “gancho” de la audición.
Más si consideramos que la audiencia girando el dial, encontraba en emisoras varias, como las tres cabeceras de las cadenas bases de LR1, LR3 y LR4, más otras de menor importancia; todas integraban la radiofonía de entonces y difundían, a los artistas “en vivo”, los mismos que DUCCA emitía en sus grabaciones. Detalle que daba la idea del acertado ciclo matinal, por excelencia, que además creó con su horario extenso y la emisión diaria, un tipo de programa radial no usado, que posteriormente se titularon “Programa Ómnibus”.
El suceso logrado - insisto - tenía la particularidad que utilizaba grabaciones de todas las figuras tangueras, con el más amplio repertorio, matizado por las novedades, que puntualmente traía de los sellos grabadores, con los clásicos de todas las épocas, recorriendo a diario su sección: “El Cofre de los Recuerdos”, que incluía antiguas grabaciones de Canaro, Lomuto, Pacho, Firpo, Fresedo, Greco, De Caro, etc.
Hacia 1962 problemas de salud, limitaron su actividad y levantaron el espacio. Anteriormente a su rutina radial y a la par con la misma, organizaba bailes en locales de Avellaneda, en la pista de avenida Belgrano y Berutti, por las temporadas estivales, que llevaba su nombre. Por la otra temporada arrendaba la sala del Teatro Roma, siempre con gran concurrencia de público. Desfilaron grandes conjuntos típicos consagrados y/o barriales, más las características y las de jazz. En esa rutina la conducción de FRANCISCO era puntual y al presentar a un cantor del barrio de Valentín Alsina, llamado Alberto Román, se equivocó y expresó Alberto Morán, bautizando para siempre al futuro gran cantor, que lo adoptó hasta el fin de su carrera.
El 8 de noviembre de 1977, con 77 años marcó la partida física, de este importante y carismático, a la par de tenaz precursor radial y tanguero, hijo ilustre de Avellaneda, que aportó con su quehacer brillo a su ciudad y al Tango, sin exclusión de épocas. además supo luchar teniendo como instancia suprema y definitiva: EL ÉXITO.
Asi concluímos que éstos desconocen u omiten a sabiendas, la rica historia de nuestra música porteña y cubre con un manto de olvido e ingratitud a importantes valores, nominados como los “Ilustres Olvidados”. Citaré algunos casos: José Martínez, Cayetano Puglisi, Geroni Flores, Carlos Marcucci, etc.
De esa gris e ignota nónima, quiero rescatar la obra que realizó, para la mejor difusión del Tango y de sus principales protagonistas, a Don FRANCISCO DUCCA.Hombre sensible y permeable a las inquietudes de sus vecinos y amigos; participó activamante en instituciones deportivas, vecinales, fomentistas, folclóricas, liderando varias y fundados otras, que lo llevaron a trascender su ámbito zonal. Desempeñó la antigua secretaría de la Federación de Fútbol Argentino y como directivo del Club Progresista, de Piñeiro, presidió una delegación que viajó a Chile y Perú. Incursionó también en el periodismo local
Como vecino de Avellaneda, creí oportuno destacar - someramente- lo realizado por don FRANCISCO, que demostró un aspecto definitorio de su personalidad total. Nuestro tema es el Tango y aquí mostraré su trayectoria en “La música popular mas Bella del Mundo”.
Por vocación y admiración se vinculó con gente del espectáculo, desde muy joven y llegando 1940, creó una audición radial que tituló “Habla el Comercio, la Industria y la Banca de Avellaneda”, que se emitía por LS6 Radio del Pueblo, sita en la avenida Córdoba 1580 de Capital (Actual Bs. Aires, en el dial); todos los días de lunes a sábado de 8,30 a 11,30 hs., por algunos años se extendió hasta las 12.
DUCCA poseía el carné de Locutor profesional N° 14 y la música que irradiaba, era de su discoteca privada. La conducción la realizaba matizando su personal decir, con ocurrencias y chistes ocasionales, los mensajes publicitarios y musicales asistidos por locutores como Alberto Magdaleno (El Hombre del Clavel) - de destacada labor posterior en LR1 El Mundo - que se alternó con Germán Funes y Alcira Mussa.
Lo notable del programa aparecía a “prima faccie”, dirigido al medio local por su título y la publicidad, promocionando a firmas avellanedenses en su totalidad. Pero la repercusión demostraba que el alcance iba más allá de Avellaneda, como la Capital, el Gran Bs. Aires y localidades bonaerenses a las que llegaba la onda de LS6. Se puede afirmar que sobre diez receptores encendidos (algunos tipo capilla) siete lo sintonizaban, generando una circunstancia fortuita, que confirmaba las cifras expuestas y el “gancho” de la audición.
Más si consideramos que la audiencia girando el dial, encontraba en emisoras varias, como las tres cabeceras de las cadenas bases de LR1, LR3 y LR4, más otras de menor importancia; todas integraban la radiofonía de entonces y difundían, a los artistas “en vivo”, los mismos que DUCCA emitía en sus grabaciones. Detalle que daba la idea del acertado ciclo matinal, por excelencia, que además creó con su horario extenso y la emisión diaria, un tipo de programa radial no usado, que posteriormente se titularon “Programa Ómnibus”.
El suceso logrado - insisto - tenía la particularidad que utilizaba grabaciones de todas las figuras tangueras, con el más amplio repertorio, matizado por las novedades, que puntualmente traía de los sellos grabadores, con los clásicos de todas las épocas, recorriendo a diario su sección: “El Cofre de los Recuerdos”, que incluía antiguas grabaciones de Canaro, Lomuto, Pacho, Firpo, Fresedo, Greco, De Caro, etc.
Hacia 1962 problemas de salud, limitaron su actividad y levantaron el espacio. Anteriormente a su rutina radial y a la par con la misma, organizaba bailes en locales de Avellaneda, en la pista de avenida Belgrano y Berutti, por las temporadas estivales, que llevaba su nombre. Por la otra temporada arrendaba la sala del Teatro Roma, siempre con gran concurrencia de público. Desfilaron grandes conjuntos típicos consagrados y/o barriales, más las características y las de jazz. En esa rutina la conducción de FRANCISCO era puntual y al presentar a un cantor del barrio de Valentín Alsina, llamado Alberto Román, se equivocó y expresó Alberto Morán, bautizando para siempre al futuro gran cantor, que lo adoptó hasta el fin de su carrera.
El 8 de noviembre de 1977, con 77 años marcó la partida física, de este importante y carismático, a la par de tenaz precursor radial y tanguero, hijo ilustre de Avellaneda, que aportó con su quehacer brillo a su ciudad y al Tango, sin exclusión de épocas. además supo luchar teniendo como instancia suprema y definitiva: EL ÉXITO.

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