lunes, 25 de enero de 2010

"ALGUNOS POETAS OLVIDADOS"


(Publicado en revista ALGO PARA LEER- setiemb.2000)



Olvidar entre sus distintos significados, hallamos en ese libro madre llamado diccionario, que expresa: “perder la memoria de una cosa.../dejar de querer”. Nuestra comunidad sin excepción, carece de la misma y, a veces la utiliza para marcar algo circunstancial, luego sigue con la amnesia temporaria y/o colectiva. Un hecho de fácil comprobación, es el permanente cambio de nombres en lugares públicos. Bastaría citar que una calle del conurbano bonaerense - sureño - en 1989, fue denominada Julio Cortázar, borrando el anterior de Alfonsina Storni.
Los ejemplos nos llevaría a recorrer la historia, las artes y ciencias, el deporte en su totalidad. El Tango no podía ser la excepción, tomaré sólo una de sus artes: la poesía. Sin pretender llegar a estudio exhaustivo, surgen en forma nítida, las figuras de dos poetas notables: Francisco Gorrindo y Horacio Sanguinetti.
Figuras que embellecieron, no sólo al Tango; sino también a la Poesía Nacional, sin aditamentos. La importancia de los mismos tiene parámetros meritorios, que debieron trascender en épocas, donde la canción porteña tenía consolidadas las creaciones autorales, consulares y notables de Juan Caruso, Estebán Flores, los Contursi, Cadícamo, Discépolo, Manzi, los Castillo, Expósito.
Los creadores que evocaremos - sucintamente- se difundieron en forma un tanto menor, por razones no muy precisas que los incluyó en la omisión y otras veces, por desinformación, en el silencio. Transitaron el éxito, en forma efímera que apenas abarcó una fracción de tiempo y aplausos. Quedaron en el olvido...

FROILÁN FRANCISCO GORRINDO era su nombre civil. Nació en Quilmes el 5 de octubre de 1908. Perteneció por su obra a dos décadas disímiles - 1930/40 - pero ambas de gran repercusión en el desarrollo y difusión del género. Sus primeras letras: “Perdón de muerta”, estrenado y grabado por Mercedes Simone (música de Pablo Rodríguez) y también grabado por Mercedes Simone. Siguen “Miserere” (música de Miguel Padula) y “Vida Perra” (con Rafael Rossi).
En el lapso 1936/40 publica “Las cuarenta” (c/Roberto Grela), “Paciencia” (c/Juan D’Arienzo), “Mala suerte” (c/ Francisco Lomuto), “Gólgota” (c/Rodolfo Biaggi), “La bruja” (c/Juan Polito), a las que siguieron obras que tiene música de los citados, que reiteran su colaboración con Nuestro Poeta; más Francisco Canaro, Antonio Bonavena, Joaquín M. Mora, Enrique Rodríguez, Alfredo De Angelis, citando algunos, sobre un total de 70 composiciones. La obra cumbre para algunos historiadores sería “Las 40”, la que al difundirse, le hizo decir a Enrique S. Discépolo “Me hubiera gustado firmarla”.
La estrenó Azucena Maizani en el mismo año de su publicación (1937) en el teatro El Nacional, luego la graba, a la par con Charlo, Héctor Palacios. Las orquestas de Francisco Canaro c/Roberto Maida, Francisco Lomuto c/Jorge Omar; el resto de las obras estuvieron en los distintos repertorios y fueron grabadas por las orquestas de Ricardo Tanturi cantando Alberto Castillo, Rodolfo Biaggi con Teófilo Ibañez, Enrique Rodríguez con Roberto Flores, Juan D’Arienzo con Alberto Echague; Angel Vargas y Mercedes Simone, con sus conjuntos de acompañamiento. Falleció en su ciudad natal el 2 de enero de1963.

LAS CUARENTA
(Música Roberto Grela)

Con el pucho de la vida apretado entre los labios,
la mirada turbia y fría, un poco lerdo el andar
dobló la esquina del barrio y, curda ya de recuerdos,
como volcando veneno esto se le oyó acusar.
Vieja esquina de mi barrio donde he dado el primer paso
vuelvo a vos, gastado el mazo en inútil barajar,
con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos,
que se rompió en un abrazo que me diera la verdad.

Apendí todo lo malo, aprendí todo lo bueno,
sé del beso que se compra, se del beso que se dá,
del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucho plata,uno vale mucho más.
Aprendí que en esta vida hay que llorar si otros lloran
y, si la murga se ríe, hay que saberse reir,
no pensar ni equivocado...¡ Para que... si igual se vive!...
¡Y además corrés el riesgo que te bauticen gil!

La vez que quise ser bueno en la cara se me rieron,
cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar;
la experiencia fue mi amante; el desengaño mi amigo...
¡Toda carta tiene contra y toda contra se da!...
Hoy no creo ni en mismo... todo es grupo, todo es falso,
y aquel que está más alto, es igual a lo demás...
Por eso no has de extrañarte si alguna noche, borracho,
me vieras pasar del brazo con quien no debo pasar




Horacio Basterra, tal su nombre de familia, nació el 19 de marzo de 1914. Sirvió a su popularidad, como HORACIO SANGUINETTI. Carecemos de sus datos filiatorios y también de sus fotos.
Todas sus obras integraron una de las épocas mas importantes del Tango, la Década del 40, donde publicó sus mas famosos poemas, que tuvieron musicalizadores de la importancia de Carlos Viván, Osvaldo Pugliese, Juan Sánchez Gorio, Francisco Pracánico y José Damés, con el último conforman un binomio autoral que acaparó los repertorios de las mas calificadas orquestas y cantantes solistas, de manera especial en “Nada” y “Los Despojos”. El primero fue grabado en por lo menos 300 versiones, de primeras figuras de nuestro medio, inclusive como melódico aquí y en Centroamérica.
Además fue traducido a siete idiomas, algunos exóticos a nuestra sensibilidad. Con Viván también logran un suceso notable con “Moneda de cobre”, sorteando la prohibición existente desde 1943 para las letras lunfardas. Debiendo modificar los textos que cambiaban el mensaje original del poeta, sólo así, con autorización inclusive, eran difundidas por radio.
Otras letras de muy buena repercusión, fueron: Despúes que te perdí, Barro, Viento verde, Corazón atormentado, Alhucema, Oración de Arrabal, Gitana rusa, La gran aldea, Mañana no estarás, Hoy te quiero mucho más, Arlette, Oriente, Ivón, Disco de Gardel.
Otras obras las firmó con su verdadero apellido, totalizó casi un centenar de letras incluídas en distintos ritmos. Falleció en Bs. Aires, el 19 de diciembre de 1957.

NADA
Música José Damés

He llegado hasta tu casa...
¡Yo no sé como he podido!
Si me han dicho que no estás,
que ya nunca volverás...
¡Si me han dicho que te has ido!
¡Cuanta nieve hay en mi alma!
¡Que silencio hay en mi puerta!
Al llegar hasta el umbral,
un candado de dolor
me detuvo el corazón.

Nada, nada queda en tu casa natal...
sólo telarañas que teje el yuyal.
El rosal tampoco existe
y es seguro que se ha muerto al irte
tú.
¡Todo es una cruz!
Nada, nada más que tristeza
y quietud...
Nadie que digas si vives aún...
Donde estás... para decirte
que hoy he vuelto arrepentido
a buscar tu amor.

Ya me alejo de tu casa
... y me voy ya no sé donde...
Sin querer te digo adiós
y hasta el eco de tu voz
de la “nada me responde”.
En la cruz de tu candado
por tu pena yo he rezado...
y ha rodado en tu portón
una lágrima hecha flor
de mi pobre corazón.

"PEPE EN SU NOCHE"


(Publicado en “El Chamuyo”)



El plenario que cerró el mes de octubre, realizado en la sala Quinquela Martín del Café Tortoni, presidido por Horacio Ferrer que comenzó agradeciendo las presencias y la nueva constitución del Cuadro Joven. Previo al Tango Ritual solicitó un aplauso cerrado para el invitado José “Pepe” Libertella, fue “París otoñal” tango de su autoría, en la notable grabación del Sexteto Mayor. El Presidente destaca la salida de El Chamuyo N° 72, de miembros de la Academia correspondiente en Londres y una delegación de amigos colombianos, la adhesión enviada por Argentino Ledesma y otras destacadas personalidades presentes en la sala.
Invita al escenario a Libertella y José Damiani, quien comienza diciendo que distintas causas determinaron el cambio de actitud del sexteto, en lo relativo a la exposición actual del mismo. PEPE afirmó que es una realidad manifiesta, los músicos jóvenes de nuestro medio, citando a los integrantes de El Arranque y la Orquesta Escuela, como una meritoria avanzada. Agregando que coincide con sus ya añejas convicciones, de crear un “Café para músicos” para actuar solamente, por eso su colaboración con los jóvenes. Que transmiten conocimientos y vivencias del sexteto por el mundo, a estos tangueros bisoños.
Luego citó la tradicional costumbre del país, que admite la bonhomía llegada del extranjero y leyó páginas del libro de Juan Archibaldo Lanús “La causa argentina”, afirmando que nuestra música está en igualdad y acaso mejor, que las foráneas.
Damiani lo invita a tomar “la jaula” y como era imaginable, Libertella y su existencial romance con el instrumento, prosiguió su charla tan amena con aspectos de su biografía personal y musical que lo hacía tocar todo el día, ocasionando el aislamiento de su mamá. Elogió a todos sus ilustres antecesores, citando especialmente a Scorticati y Pichuco. Luego sus pininos con Suárez Villanueva y José Damés, primando la gracia, ilustrada con las melodías creadas por ambos y contando su paso junto a Osmar Maderna.
Damiani le habló de su etapa con Di Sarli y sus amigos Marcucci y Plaza, formaban el trío “Domisol”, rivalizando en el volumen de nivel sonoro en sus actuaciones con el gran Maestro. Siguieron su trabajo de director con Miguel Montero y los primeros viajes por América.
Luego la formación de un gran conjunto con formación estable, pero con dirección alterna por LR1, con Requena, Lomuto, Cupo, Stazo, Plaza; que fue la antesala de la formación del actual conjunto a fines de 1972, luego invitó al violinista Ramiro Gallo 1er. violín de El Arranque para interpretar Pasión y tango, sin omitir narrar sus andanzas por Paraná. Demostrando sus virtudes como charlista, que extendió a cuentista con originalidad, muy festejada. Impecable el dúo y otro invitado más Guillermo Galvé, nos brindaron Che bandoneón. Más aplausos.
Notable las interpretaciones de Pepe y medida la labor de Damiani al interrogar; juzgando el acto, se evidenció una gran pre- producción.
Gabriel Soria presentó “El Arranque” destacando el curriculum de lo realizado internacionalmente y las futuras actuaciones en diveros escenarios del mismo nivel. Muy inteligente la apertura con Selección de Gardel (instrumental), Mariposita, que incluyó al nuevo vocalista Ariel Ardit, gran labor a tono con sus compañeros, luego fue “Nocturna”, pero el bis fue el gran corolario, invitaron a Libertella a tocar con ellos “Quejas de bandoneón”. Delirio en la sala, casi un estallido...inolvidable. Gran noche académica.

"BRILLO CON LUZ PROPIA"


(12/2/2001)

La “Década del 40” es una de las mas transitadas por historiadores y estudiosos del género - justificadamente - por la incidencia que tuvo en las generaciones posteriores; además es sabido que su duración se extendió antes y después del año que designó a la misma. Insistir con ello no tiene mayor argumento en general, pero en particular algo se puede agregar. Tomando factores que pasan por lo geo-político, que repercutió directamente en lo socio-cultural.
Época muy especial que se concreta en el desarrollo de la Segunda 2a. Guerra Mundial, sobre manera a partir de la participación activa de los EE.UU.
Dicha potencia que ya por la década del ‘30, comienza a manejar el mercado del disco casi paralelamente con Inglaterra, que además era aliada y partícipe en la contienda. Ambas manteniendo toda su producción para el desarrollo bélico, optaron por las urgencias que más apremiaban. Dejando libre un renglón que benefició a los americanos, que contaban con industrias disqueras desarrolladas, en especial a los argentinos, que logramos una autonomía en esa misma industria, manifiesta en las dos únicas marcas locales de entonces como la Odeón (inglesa) y sus alianzas temporarias, sumadas a la Victor (yanqui). Así gozamos de una situación históricamente inédita e irrepetible, agregando la importancia de nuestros elencos, resultó una repercusión local e internacional de gran vuelo artístico en calidad y cantidad y no sólo en el Tango, dado que se abordaban aquí todos los géneros musicales.
Sabemos que hubo tantos valores importantes que gozaron del aplauso trascendente, pero existieron otros de igual merecimiento que no tuvieron el privilegio de actuar y/o grabar con grandes directores, que también están un tanto olvidados, de éstos últimos quiero rescatar a uno que justifica el título: OSVALDO CORDÓ, así concitó la popularidad.
Alfredo Agustín Alberti, su nombre civil, nació en Dock Sud, partido de Avellaneda el 23/5/23 y a partir de sus dos primeros años, se radicó en la ciudad homónima, en Castelli 529. “El Mocito” tal el popular mote que su madre le creó desde muy pequeño y que designará a nuestro cantor desde su barrio avellanedense.
El canto fue su obsesión desde siempre y a los 16 años, comienza en un concurso que se realiza en el Teatro Roma, que se adjudicó, teniendo su prematuro debut en la típica de Miguel Padula. Esa actuación era el trofeo del ganador, que será el primer eslabón de una cadena de éxitos sucesivos, por 1940 actúa con Los Zorros Grises de José García, luego será con el “Tano” Francisco Lauro, en cabaret y bailes sociales . En 1946 cantó con Carlos Di Sarli compartiendo por 45 días el cartel con Alberto Podestá, pero no grabó; será solista por un tiempo en lugares de la noche porteña y por 1948 al reorganizar su plantel orquestal Osvaldo Fresedo, incorpora nuevamente a Roberto Ray y al juvenil Osvaldo Cordó.
Actuaron en Radio El Mundo, en la boite “Rendez Vouz”; graban para RCA Victor y Nuestro Cantor sólo deja cuatro únicas versiones, en la orquesta del autor de “Mi viejo reloj” y fueron Volverás, Por calles muertas, Cafetín de Buenos Aires y Motivo de Vals.
En las mismas se manifiestan sus cualidades de gran fraseador, estilo definido y personal; a veces algunos jóvenes coleccionistas, que buscan sus grabaciones preguntan como Cordó, grabó tan poco. Sucedía que todas las grandes voces estaba en pleno esplendor y no dejaron apreciar a este notable valor y también, la decisión de grabar era propia de cada director.
Sigue con Fresedo, interpretando las orquestaciones del notable maestro Roberto Pansera, Ray es reemplazado por Armando Garrido, que comparte los cantables con Osvaldo, e incluso durante unas pocas jornadas en la boite mencionada, propiedad de Fresedo y Armani, actuaron juntos los tres vocalistas, Osvaldo, Garrido y Pacheco. Pero el ingreso del último marca la salida en dicha orquesta del primero de los mencionados.
Cordó sigue en la orquesta de Juan Polito, durante las temporadas de 1950/52, siendo durante el último año citado, cuando el bandoneonista/director Eduardo del Piano se desvincula de Ángel Vargas. Forma su nuevo rubro, debutando en el prestigioso palco tanguero de “La Armonía” de la calle Corrientes, como Eduardo del Piano, su orquesta y los cantores Osvaldo Cordó y Mario Bustos, actuaciones de gran repercusión en la crítica especializada y aplausos, en el -soberano- el público. Pero por motivos propios de la época este agrupación joven y excelente no alcanzó la grabación de sus éxitos.
Luego no tendrá más actuaciones regulares con orquestas y su rutina será un tanto discontínua, pero logra grabar en sello T.K. con el Cuarteto de guitarras de Roberto Grela, que integraban Domingo Lainez, Ernesto Báez y Eugenio Pro; “Un cuarteto de notables”, que daban el marco adecuado a una de las mejores voces del ‘40. Tal como lo reconocían el propio Grela entre otros. Registrando: “Pobre gallo bataraz”, “Sueño querido”, “Alma de loca” y “Cafetín de Buenos Aires” que realizó en el ‘59. Placas que hubo que grabar en forma reiterada y serán su última tarea profesional.
Fallece el 25/5/85 en Avellaneda, la misma ciudad que lo vio nacer y correr por sus calles, a un pibe que todos recordamos como “El Mocito” y fue “Un pibe siempre... en la vida”, pero con una presencia muy grande dentro las mejores voces del Tango, en una época de grandes vocalistas e intérpretes, donde -insisto- brilló con luz propia.



"UN PIANISTA MILONGUERO"



Cuando todavía se escuchaban los últimos cohetes navideños, el 26 de diciembre (2002)último; emprendió su viaje postrero en nuestra Capital don CÉSAR RANDOLFO ZAGNOLI. Contaba con 91 años y fue un pianista heredero de las más exquisita prosapia milonguera del Río de la Plata, nacido en Durazno (ROU) el 24 de abril de 1911, en un hogar encabezado por su padre don César, músico y director de la banda y el coro infantil municipal.

César entra al Tango con su instrumento “insignia”: el bandoneón y comienza a despuntar la noche lugareña, agregando la otra música de gran moda por los años ‘30: el jazz.

Más preciso en 1934, con sus maletas cargadas de sueños, cambia por el piano y recala en la frontera con Brasil, donde una sola vereda central marca la denominación de Rivera, por los orientales y Santa Ana do Livramento, en la margen “verdeamarela”. Localidad que se convierte en lanzamiento y lo deposita por tres años (1934/36) en Montevideo. Su impronta pianística logra repercusión en los locales nocturnos y moverá la atención de un visitante porteño de muy asidua presencia en esos reductos: Juan D’Arienzo. Que lo invita a “cruzar el charco”, impresionado por el estilo, del futuro Potrillo o Potriyo. Fue diciendo y haciendo... Buenos Aires lo ubica en la noche del Chantecler, donde alterna “el dientudo” con Rodolfo Biaggi en la orquesta del “Rey del compás”.

Sin omitir su costumbre de ejecutar jazz, lo desarrolla en el Parque Colonial, alli lo escucha el violinista y director Eugenio Nóbile; lo incorpora inmediatamente. Este quinteto le dejaba a “Nuestro Pianista”, desarrollar sus sólos con gran éxito.

Luego en la década inigualada e irrepetible: “Del ‘40”, es requerido por Alfredo Gobbi, que estaba armando su orquesta. Primeras andanzas de César junto al autor de Cavilando y Mi Paloma, director que siempre mostró gran agudeza al seleccionar pianistas. Cuando Juan C. Cobián dirigía su nueva orquesta y debe reemplazar al pianista Jaime Gosis, elige al Potrillo, para compartir atriles con Spitalnik y Huguito Baralis; pero la agrupación actuará corto tiempo, por la escasa salud de su director.

Joaquín Do Reyes afincado en LR1 El Mundo dirigiendo un conjunto de notables, los hermanos Guisado, Vardaro, Ahumada, Presas, Pepe Díaz, el director impone a “Nuestro Pianista Milonguero”, por un prolongado período donde graban en un sello de escasa difusión. Alternadamente actuó con Pedro Maffia, Laurenz y Manuel Buzón por citar tres conjuntos importantes, pero en 1950 estará junto a Héctor Varela, que reaparece como director con las voces de Laborde y Lesica en LR3, Chantecler, bailes y discos Columbia.

En 1955 finaliza su periplo porteño, retorna a Montevideo y forma diversos conjuntos primero un trío -su vieja manía - con bandoneón y bajo, luego la orquesta clásica con importantes músicos y cantantes, actúa en 1962 en el Primer Festival Universitario de Tangos (Teatro Solís) junto a las orquestas de Julio De Caro, Prudencio Aragón, el Quinteto de la Guardia Nueva y Astor Piazzolla. Luego César y su típica actuarán en Tacuarembó y recorren todo el interior oriental acompañado por elementos de primera línea grabando en Sondor y Antar con el trío y orquesta, indistintamente.

Registra una calificada selección de la Guardia Vieja, Evocando a Eduardo Arolas y a Matos Rodríguez. De impecable técnica y que evidencian también, los vastos conocimientos adquiridos por Nuestro Pianista, en esa superficie irrepetible de los escenarios compartidos con figuras notables, en ambas orillas del Plata, en tan dilatada carrera, siempre evolutiva.

Por 1978 actuará en Madrid y Wáshington con notable suceso y regresa para seguir grabando en varios sellos Philips, Edward, Tonal, RCA y en Orfeo, deja para la mejor antología del género un cassette en solo de piano, donde destaca a todos los autores desde Bardi a Piazzolla o Salgán. Modalidad ésta observada en toda su discografía. Queda para destacar sus propias obras instrumentales como La Estacada, Medianoche un tango y tú, Como el ceibo, Naútico club, Mucho que ver y el vals María Antonia, más las cantables con letras de Soriano, Bigio, Mastra, Correa, Julián Centeya, que abarcan casi 30 obras. Todas notables.

Así hemos evocado con trazos muy gruesos, lo opuesto nos llevaría por espacios que carecemos para tan importante creador del sentimiento -esencialmente- tanguero. Los muchos seguidores del Río de la Plata, sus “exigentes escuchas”; lo citaremos en presente a este milonguero del piano, apodado El Potriyo. Nos deja su obra valiosa de intérprete y autor.

martes, 19 de enero de 2010

"SALI Y CANTÁ"


Las notas siguientes se publicaron en meses del 2001/2, en TANGO Y LUNFARDO(Chivilcoy)







De las comunidades más tangueras, Zárate y su periferia conforman una de ellas, ubicada en el noreste bonaerense. Avala lo dicho, todos los valores nacidos allí; son muchos y notables.
Centro mi comentario en una familia que encabezaban el guitarrista Manuel Berón y Antonia Iglesias, unión que dio cinco herederos. Manuel Adolfo, José, RAÚL, Elba y Rosita. Todos cantaban con el sello o timbre fundado por Papá Manuel, según me comentara Carmen Calderón, hace muchos años. Un oyente sin ser crítico, sabía si cantaba un Berón y aquí quiero evocar a RAÚL, cuando se cumplieron 20 años de su desaparición física, el 28 de junio ppdo.
Comenzó en dúo con José acompañados por Adolfo, pronto dejaron el pago y llegan a la Capital, donde los escucha José Razzano. Los invita al Teatro Soleil, del Abasto donde actuaba Gardel, los pibes lo escuchan en vivo y les causa una conmoción, tal el relato de Roberto Casinelli, que conservo en mi archivo. Pero Don Pepe nota como estaba RAÚL en especial: le dice esperá en el camarín, que te presento a Carlos...duda y silencio, final con retirada veloz. Ya mayor renegaba de “aquella batata” que le impidió conocer personalmente a su ídolo. Era un confeso admirador sin límites de Don Carlos y lo demostraba entre amigos al imitar los diálogos y canciones de todas las películas del “Mago”
Los hermanos toman distintos rumbos y NUESTRO CANTOR, comienza en el café “El Nacional”, con la típica Tarantini, logrando imponer su canto y su pinta, que le permiten realizar algunos cambios con Fresedo. En ese local recibe la visita de un amigo zarateño Armando Pontier, músico de Miguel Caló, le comunica que éste buscaba un cantor. Vino la prueba en el cabaret Singapur y fue un rechazo total, Caló le dice a Pontier, “Que su amigo siga con las chacareras”.
Rechazo total y final del primer acto.
Pero Osmar Maderna, arreglador del conjunto y aliado de Pontier, le recuerdan al director que debían grabar en Odeón y la notable afinación del “NEGRO” daban para: El vals soñador y Al compás del corazón. Ante la inminencia de la grabación Caló, acepta y graban ambos temas con gran suceso de venta, en bailes y LR3 Radio Belgrano. El contrato será de $ 500.- mensuales por 1942 y prosiguen las creaciones: Trasnochando, Cuatro compases, La abandoné y no sabía, Tarareando, etc.
La fama de RAÚL excedió el medio tanguero, dado que Lucio Demare lo incorpora a su orquesta, duplicando la cifra pagada por Caló y este pase, fue comentado en las revistas Cantando y El Alma que Canta entre otras, como un símil de las transferencias futbolísticas en El Gráfico. Los éxitos son nuevos, canta por 1943 en la película Todo un hombre (AAA), dirigida por Lucas Demare y protagonizada por Francisco Petrone y Amelia Bence.
Pero llegará Ronda de Ases, por Radio El Mundo, espacio transmitido en vivo y con público, desde el teatro Casino, allí actuaban todas los binomios más famosos: D’Agostino-Vargas, Di Sarli-Rufino, Tanturi-Castillo, Troilo-Fiorentino y este último, que lo conocía, notó que Raúl acusaba el compromiso de compartir escenario con todos esos “monstruos” y tener semejante platea toda completa. Entre cajas “Fiore” le grita muy firme: “Salí y Cantá... que te los metés en un bolsillo” y no se equivocó Fiore.
Los éxitos se multiplican con el autor de Malena, canta hasta un carnavalito, pero sigue con la orquesta de Orlando Goñi, vuelve con Caló y será otra vez noticia al formarse en 1945 Francini-Pontier, donde comparte el cartel con Podestá y luego con Rufino, registra dúos inolvidables con ambos y logra sucesos con Uno y uno, Como tú, La culpa es mía, Cobrate y dame el vuelto, Por H o por B, Alergia, la ranchera Mate Amargo y otros. Nuestro evocado y Rufino, emigran con Caló. Siempre inquieto será solista con guitarras y lo acompañará Argentino Galván y su orquesta, paralelamente; pero al pasar unos meses cumple con una de sus más caras aspiraciones, según comentaba a sus íntimos; lo contrata Troilo y comparte escenarios con Jorge Casal, graban en discos TK y actúan en Radio El Mundo.
Estas versiones no fueron pruebas fehacientes de aquella labor, por la escasa calidad técnica del sello mencionado, donde El Negro deja sucesos, y otros que no grabó, siempre con su particular decir y afinación sobresalientes; pleno éxito con Pichuco, en Tibidabo, bailes, en el teatro con “El patio de la morocha”, en un film “Mi Noche Triste” y cantan en Río de Janeiro, en el famoso Casino d’ Urca”. Pero en 1954 finaliza su labor, con Pichuco.
Seguirá con Miguel Caló en dos oportunidades más y será solista actuando en shows televisivos con grandes figuras nacionales e internacionales, se ha escrito mucho sobre BERÓN pero una de las mejores síntesis la expresó Jorge Palacio “Faruk”: “Fue el cantor mas gardeliano de todos y el que menos lo imitó”
Pero al fallecer por mandato terminante de su miocardio, el 28 de junio de 1982 en J. Jaurés 1198, a cuatro cuadras del N° 735 y una coincidencia triste y final, EL NEGRO la noche anterior cantó su último tango “Tomo y obligo”. Como Gardel lo hizo en Bogotá, la noche anterior al luctuoso accidente de Medellín.

Berón compartiendo un ensayo estando con Troilo, Figari y Jorge Casal.

"UN GRAN ÍDOLO"


(Publicado 31/7/02)

El otro costado del astro.



Los últimos días nos dieron el adiós final de ALBERTO SALVADOR DE LUCA Su seudónimo: Alberto Castillo, surgió de una conversación entre Ricardo Tanturi, Pablo Valle y Alberto Castellanos. Registró algunos anteriores.
Tuve la suerte de conocerlo a mis cinco años en la peluquería de mi tío Carmelo, en Bonorino 30, de Flores. Alberto compañero de mi primo Luis, al llegar provocaba que tío - gran orejero - largaba la brocha y la tijera. Templaba la mandolina y se mandaban todas las canzonetas clásicas y sin tangos, claro era hijo de napolitanos.
Junto a quien por entonces comenzaba el internado en el Hospital Alvear, según comentaba mi tío, ambos eran ya personajes. Cantado con Tanturi se cortaron aquellas visitas donde caían al local citado, Roberto Escalada, Rodolfo Díaz Gallardo, todos animadores de las veladas nocturnas de la calle Fray Cayetano, en la plaza Flores.
Llegó al tango y fue un creativo total y notable. Sin críticas especializadas, ubiquemos la década del ‘30, eran casi todos estribillistas o chansonniers, pero luego de Medellín, muchos jugaban a ser herederos del Creador. De Luca inventó a CASTILLO personaje que empezó cantando y luego avanzó, al revolucionar el ambiente tanguero, entonando y al caminar escenarios levantó muchedumbres en “Ronda de Ases”. Espacio radial de LR1 en vivo desde el teatro Casino, donde fue sacado en andas por el público asistente; se midió con los mejores binomios de la época. A la par recreó una moda con sus trajes cruzados, de inumerables botones y pantalón chaleco, reflejada en los lápices de Divito y Calé. Muchos dirigentes de clubes de categorías diversas, afirmaron, que ALBERTO con lo recaudado lograba crear pistas o modificar sus pisos o sus techos; fundó piletas de natación y otras instalaciones. Decían por entonces, teniendo una obra paralizada “lo traemos a CASTILLO”, iban en mayo para realizar un baile en diciembre. Por la gran demora transaban con bailes de semana, donde la jazz/característica se reemplazaba con discos. Algún lector puede dar fe, sin ser escribano, de lo expresado.
Fue el primer gran movilizador popular que necesitó seguridad personal, tanto en emisoras, clubes o estrenos de películas, provocó una explosión tal, que aún hoy recuerda Emilio Balcarce cuándo debutaron.
Luego del revuelo señalado el inefable “cazador” Manuel Romero, lo integró a su troupe y lo incluyó en el Maipo con la Merello, en el Casino con Canaro, “El Cabezón” seguía matando ya con elencos propios y llegó al cine. Desde “Adiós Pampa Mía” hasta “Nubes de humo”, totalizó 18 películas, con otros directores; de gran repercusión en el mercado de habla hispana.
Recordar tres pupilos del cazador de estrellas Manuel Romero: Gardel, Hugo del Carril y Catita.
Alberto siempre creó desde sus discos. Con personalidad abarcativa interpretó, a partir de Recuerdos, Noches de Colón, Pincelada,Tango, Muñeca brava, Moneda de Cobre, Así se baila el tango, hasta Por cuatro días locos, El beso o Siga el baile. Supo manejarse y “aggiornarse” casi con alquimia de químico, a pesar de ser ginecólogo. Pocos lo totalizaron. Cuando logró ese título las minas no lo dejaban... lo pateó y entró en el ruido. Pero resguardando a su familia constituida con Ofelia Oneto. Lo prueba que en ningún reportaje está su esposa o sus hijos, posando al lado de quien fue tapa de revistas, diarios y luego canales televisivos.
Sus hijos son todos profesionales y ocuparon el consultorio creado por “El cantor de los 100 barrios” , de Riobamba al 100 e incluso, sus nietos mayores que me desgarraron el día de su velatorio al ver lo que sufrían, porque ver llorar a una mujer da tristeza, pero el llanto colectivo de hombres conmueve... Apenas uno musitó “Perdí a mi gran amigo”. CASTILLO llevó su canto y su personal decir y actuar a Montevideo, Nueva York, Miami, Toronto, Japón o Europa con revuelo; como lo hacía en el Club La Porteña o en Racing; superando datos de publicaciones recientes, rescatemos que en dos canales de cable realizaron producciones gigantes evocando a “El Cabezón”. Como tangueros gracias.

"DE MATADEROS AL CENTRO"


(Publicado el 24/7/02)

Protagonista del ‘40


El Tango como género dio grandes voces creadoras de estilos muy personales, pero algunos artistas carecieron de crónicas que destacaran sus reales cualidades. Quedaron grabadas las pruebas concluyentes, de su valía y de entre ellos queremos recordar a don ROBERTO CHANEL, cantor que junto a Osvaldo Pugliese formó uno de las mejores binomios del ‘40, logrando dúos inolvidables con su colega Alberto Morán.
Alfredo Mazzochi casi nació cantando el 26 de noviembre de 1914 en su Mataderos, en el trío que componía con sus dos hermanos Dante y Héctor, hijos de un acordeonista italiano,(cuando no?) acompañantes de Laura Esquivel. Alfredo solista canta en emisoras porteñas y llega al Café El Nacional, con la orquesta de Camilo Tarantini, coincidiendo con el debut en el mismo escenario, de Osvaldo Pugliese por el 1939. Sus cantores Mandarino y Gauthier, se van; el joven director escucha e incorpora al nuevo cantor, que Julio J. Nelson bautiza ROBERTO CHANEL, tomando el nombre de una colonia recién aparecida en nuestra ciudad.
Será la única voz del conjunto por un tiempo, debutando todos en discos Odeón, el 15 de julio de 1943: El Rodeo (instrumental) y Farol, con su vocalista, iniciando una temporada con Osvaldo que se extiende a diciembre 1947.
Totalizan 31 composiciones, donde en sólo tres graba a dúo con Morán. Los éxitos con el autor de Recuerdo, dieron la dimensión del gran cantor, con prestancia de solista, acoplado a una orquesta ultra milonguera. Logran interpretaciones antológicas, de “colección”, referentes para algún solista que hoy repase y escuche, como se canta dentro de una orquesta “que no esperaba” al vocalista. De ellas citaré algunas: La Abandoné y no sabía, Silbar de Boyero, Fuimos, El Día de tu Ausencia, Tu Casa ya no Está, Corrientes y Esmeralda, Dandy, Galleguita, Rondando tu Esquina, El Sueño del Pibe, Amiga, Yo te Bendigo, Tiempo, Bolero, etc. Quiero destacar que algunas letras, sonaban un tanto cursi, pero ahí “El Turco”, sacaba su impronta obteniendo gran resultado. La prohibición de actuar en radio y las “vacaciones forzosas” de Pugliese en Devoto, lo impulsan al Cantor/guitarrista a emigrar logrando nuevos éxitos. Como autor dejó varios tangos, sobresalen Corrientes Bajo Cero, Escúchame Manón, A Baraja y Hoy la Espero a la Salida. Se puede señalar que fue la voz de Pugliese y si bien alcanzó repercusión con otros directores como Florindo Sassone, Joaquín Do Reyes y Oscar Castagnaro, más sus propias agrupaciones dirigida por Ángel Domínguez.
Sonaba raro escucharlo con estos directores, donde grabó, no con todos los citados, creaciones como Oración Rante, Junada, Visión y otras. Enfermo y sin visión fallece en Bs. Aires, el 24 de julio 1972, a treinta años de esa partida. Vaya un agradecido recuerdo milonguero, a quien dejó su impronta en la gloriosa época - irrepetible - del ‘40.